>Corre y va de nuez

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Es una frase que no uso muy frecuentemente (creo que la saqué de mi papá, aunque es popular en Guatemala), pero fue la primera que me vino a la mente al ver esta noticia en el site de Siglo XXI. Guatemala vuelve a intentar conseguir un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU.


Como estoy seguro que todos recordamos, hace más o menos un año, el Gobierno de Guatemala, entonces presidido por Óscar Berger, cabildeó alrededor del mundo durante varios meses –a través del prestigioso canciller Gert Rosenthal- en un intento por conseguir los votos suficientes para hacerse, por primera vez en su historia, de un escaño en el Consejo. Las intenciones chapinas se vieron frustradas, si mal no recuerdo, gracias al efectivo cabildeo de la diplomacia venezolana que, paranoica como sólo los chavistas saben ser, se apresuró a bloquear la candidatura de un paisito que no podía ser más que un títere del imperialismo. Bueno… Quién quita. Pero el punto es que la petro-diplomacia chavista hizo equipo con la solidaridad de los países caribeños para con Belice, con quien Guatemala sostiene un [en mi opinión] inútil diferendo territorial, y juntas dieron al traste con las intenciones de nuestro país.


La pregunta que me surge de inmediato es: ¿Qué ha cambiado de hace un año para acá, que hace creer al –también prestigioso- canciller Haroldo Rodas que esta vez los esfuerzos guatemaltecos sí rendirán frutos? Podemos intentar responderla por dos vías. La primera sería intentar encontrar cambios en la política internacional. En la nota del Siglo, Rosenthal se muestra optimista. Yo estaría de acuerdo, aceptando que Guatemala logre quitarse la imagen de títere de EEUU, algo viable si tomamos en cuenta que la superpotencia tiene asuntos mucho más urgentes de que ocuparse (cambio de gobierno, escalada crítica del conflicto en el Medio Oriente, crisis financiera…) y que la influencia de Chávez en este hemisferio se ha visto debilitada por la caída de los precios del petróleo. Aunque, retomando los problemas de EEUU, puede que sea precisamente esta conjunción de eventos desafortunados la que hace tan apetecible el colocar un aliado en un foro de la magnitud del Consejo de Seguridad. En todo caso, pareciera que el nuevo escenario no es del todo desfavorable a nuestra candidatura.


La segunda vía para buscar una respuesta sería fijar el análisis en la situación doméstica. La imagen de Colom está cada vez más debilitada, y su relación con los medios de comunicación está en uno de sus peores momentos tras su inepto discurso ante el Congreso. Por donde se mire, el Gobierno busca darse aire en su carrera contra la opinión pública. Así explicamos la maniobra en el ministerio de Gobernación -un drástico cambio de cabeza para recibir el beneficio de la duda- , y el brusco aumento de la publicidad gubernamental en los medios. ¿Será este el caso de la campaña por un asiento en el Consejo de Seguridad? Otro ex-canciller, Gabriel Orellana, menciona que la campaña es anticipada. ¿Será previsión, o urgencia de publicidad?


No creo que nuestra Cancillería se preste a negociar con la comunidad internacional sin intenciones serias. Pero bien podría ser que el Gobierno esté aprovechando para matar dos pájaros de un tiro. De cualquier forma, ojalá el resultado nos sea favorable. A ver cómo termina.

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