>Gobernabilidad y democracia en sociedades pluriculturales

>


El presente ensayo aborda el problema de la gobernabilidad en sociedades pluriculturales, tomando una definición de democracia con dos connotaciones: una como fin en sí mismo, y otra instrumental. Relaciona estas connotaciones con las variables de  legitimidad y eficacia, como precondiciones para la gobernabilidad en democracia. Se exploran las posturas de Rawls y Habermas sobre democracia representativa (en Rawls) y participativa (en Habermas) para evaluar las posibilidades que las mismas presentan para la problemática de la pluriculturalidad. 
Edelberto Torres-Rivas plantea que existen dos connotaciones de la democracia como fenómeno: la primera entiende la democracia como un fin en sí mismo en tanto posibilita la organización de la vida social y política  en condiciones de igualdad de oportunidades, entendidas como capacidades de llevar una vida con dignidad. Le segunda connotación entiende la democracia como “una herramienta de selección, entre muchos, de quienes van a dirigir el destino de lo público estatal y sus instituciones…”, que en este contexto se refiere a la competencia electoral sobre ciertas reglas consideradas “democráticas” (Torres Rivas, 2-3).  
En el marco de una sociedad pluricultural –entendida esta como aquella en la cual conviven dos o más grupos culturales-, surgen dos problemas con respecto a la democracia. El primero, relacionado con la eficacia de las políticas públicas, se refiere a la manera en que se organiza la vida social, de forma de que  los ciudadanos de distintos grupos culturales y con sistemas de valores diferentes se perciban a sí mismos en capacidad de llevar una vida con dignidad. El segundo, relacionado con la legitimidad del régimen político, se refiere a la manera en se organizan las normas de la competencia electoral para asegurar que los distintos grupos culturales se vean representados en el poder público. Sobre ambas variables descansa la posibilidad de asegurar la gobernabilidad en un sistema político. (Heredia Vargas, 5)
John Rawls y Jürgen Habermas entablan un debate sobre la justicia, que es pertinente al planteamiento de Torres-Rivas sobre la democracia. Ambos autores tratan el tema de justicia en relación a los preceptos normativos sobre los cuales se debería de basar la organización de la vida en sociedad (democracia en su connotación como fin en sí mismo) y la forma de acceder a la toma de decisiones públicas (democracia en su connotación instrumental). Cada uno de los autores platea posiciones diametralmente distintas.
Por un lado, Rawls plantea una democracia representativa, sobre la base de la elección de representantes que emiten normas de carácter general cubiertos por un “velo de ignorancia” que les impide conocer su posición en la sociedad, y por lo tanto les priva de recursos para tomar decisiones en función de un interés propio y les obliga a decidir en función del interés general (Rawls, 46), sobre la base de lo que llama “consenso traslapado”, una concepción de justicia “nacida de las ideas fundamentales de una sociedad democrática, que no presupone ninguna doctrina particular de mayor alcance” (Rawls, 60). Esta postura presupone la existencia de una “posición original”, condición de una sociedad conformada por miembros libres e iguales. (Rawls, 45).
Por otro lado, Habermas plantea que el “velo de ignorancia” es inútil en tanto los representantes actuarán de acuerdo a una moral individual, que se tendría que suponer como universalmente válida. (Habermas, 52) El asumir la existencia de una moral universal presenta dificultades al enmarcar el problema en una sociedad pluricultural. Por lo tanto, Habermas propone una organización democrática más participativa y deliberativa, en donde se alcance un consenso primario sobre las normas de la deliberación, a manera que todos los posibles afectados por una decisión sean tomados en cuenta y participen en condiciones de igualdad y libertad en la toma de dicha decisión. Para Habermas, estas condiciones se dan en tanto la decisión se toma bajo los presupuestos comunicativos de un discurso inclusivo y libre de coerción, en donde los participantes se ven llevados a situarse en la perspectiva de los demás, y con ello en su autocomprensión y en su comprensión del mundo. (Habermas, 52). Aquí, las decisiones de política pública surgirían del reconocido como “mejor argumento” en el diálogo y el debate.
El paradigma propuesto por Rawls, en tanto presupone la existencia de una moral universal, o al menos común para la totalidad de los miembros de una sociedad, resulta poco útil de ser aplicado al abordaje de la pluriculturalidad, en tanto el llamado “velo de ignorancia” resulta imposible en sociedades con miembros que de hecho se reconocen a sí mismos como miembros de colectivos distintos a la generalidad (por ej. miembros de la etnia Kaqchiquel, colectivo distinto a la generalidad guatemalteca). Por lo tanto, un sistema político basado en el paradigma de Rawls es incapaz de asegurar su legitimidad. De la misma forma, las decisiones de política pública emanadas de dicho paradigma serían incapaces de asegurar una percepción de igualdad de oportunidades y capacidades satisfactoria para todos los miembros de una sociedad.
Por otro lado, el paradigma propuesto por Habermas, que basa la toma de decisiones de política pública en el diálogo incluyente y participativo, resulta útil para dotar al sistema político de legitimidad, en tanto se presume que todos los afectados por una decisión fueron incluidos y tomados en cuenta en el proceso por el cual se llega a la roma de dicha decisión. Sin embargo, aún el planteamiento de Habermas es insuficiente en tanto las políticas publicas emanadas de dicho proceso, en el cual se impone la lógica del mejor argumento,  no necesariamente resultarán satisfactorias para todos los miembros de la sociedad, es decir, no necesariamente cumplirán con los criterios de eficacia requeridos para garantizar la gobernabilidad. Los miembros de la sociedad pueden aceptar como legítimo un proceso de toma de decisiones, pero no necesariamente se sentirán satisfechos con el resultado.
Estas reflexiones sitúan la discusión de la pluralidad sobre una pregunta clave de mucha gravedad: ¿Es verdaderamente posible la gobernabilidad democrática en una sociedad pluricultural? No lo es, al menos en los paradigmas de Rawls y Habermas.
Bibliografía:
Torres-Rivas, Edelberto. / PNUD / Guatemala: ciudadanía, etnicidad y democracia con bajo desarrollo humano. Cuadernos de Gobernabilidad Democrática. Volumen 1. Ciudadanía y Desarrollo Humano. Siglo XXI Editores.  
Heredia Vargas, Raimundo. Gobernabilidad: Una aproximación teórica.  Disponible en http://unpan1.un.org/intradoc/groups/public/documents/CLAD/clad0043429.pdf
Habermas, Jürgen. Reconciliación y uso público de la razón, en Debate sobre el liberalismo político, Habermas-Rawls, Editorial Paidós.
Rawls, John. (1995)  Liberalismo Político . Facultad de Derecho / UNAM. Fondo de Cultura Económica. México.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s