La encuesta inconclusa

En Canal Antigua de nuevo. Esta vez, en la versión mañanera de “A las 8:45”, llamada, sin mucha creatividad, “A las 7:00 AM”. Me entrevistaron Dina Fernández y Paola Hurtado, junto a Miguel Castillo, un profesor de ciencia política en la UFM, ex trabajador del INCEP, quien presumo habrà militado en algún momento en la Democracia Cristiana.

Hablamos de la edición de abril de la encuesta electoral mensual que el Periódico y Canal Antigua encargan a Borge & Asociados. En resumidas cuentas, Sandra Torres subió 8 puntos (impulsada, en parte, por un cambio en la metodología de la encuesta, que ahora consistió en dos partes: una pregunta abierta -en donde no subió tanto-, y una papeleta simulada). El hecho de haberse divorciado, a pesar de ser rechazado por aproximadamente tres cuartos de los encuestados, no le afectó.

Mientras tanto, Otto Pérez baja unos cuantos puntos, Baldizón sube para ubicarse justo en la frontera del margen de error, y los demás candidatos fluctúan por debajo del tres por ciento, sin que se puedan extraer conclusiones definitivas sobre sus posibilidades.

(La entrevista inicia aproximadamente al contarse una hora y diez minutos)

Debo confesar que tengo apenas un conocimiento rudimentario de la estadística, y que por lo tanto lo que hablé aquí es producto de una mezcla de sentido común y cinco años de clases de ciencia política en la Universidad, que me permiten defenderme.

En cuanto al contenido de la entrevista, las conclusiones que pueden extraerse de los resultados de la encuesta, me parece que, contrario a lo que afirma Miguel Castillo, no todo está dicho sobre los resultados de la primera vuelta. Los cambios son bruscos, si se toma en cuenta el hecho que el debate político ha sido hasta ahora completamente nulo: los candidatos aún no opinan sobre acontecimientos de la coyuntura política (a menos que sean particularmente escandalosos), y tampoco han presentado propuestas programáticas concretas. Los señalamientos entre candidatos son intensos, pero no vemos aún el inicio de una campaña negra como las que nos han dado los años anteriores. Tampoco han habido debates televisados, ni declaraciones controversiales y mediáticas de los candidatos (salvo de Sandra Torres, al anunciar su candidatura y posterior divorcio, y de Manuel Baldizón, con su extravagante promesa del Mundial). Todos estos factores mueven la opinión pública y la intención de voto.

Ahora, todo esto serían puras suposiciones de no ser por un dato empírico y duro muy importante: el porcentaje de indecisos. 18.8% de los encuestados no saben o no responden por quién votarán, poco menos que el 21% que presume Sandra Torres, que va en segundo lugar. Esto, si confiamos en los resultados de la encuesta, significa que una quinta parte del electorado aún no ha decidido (o si lo ha hecho, no nos dice) por quien votará. Este es un pool de vontantes grandísimo, que por ahora, puede ser de cualquiera. Incluso de alguno (o alguna, o algunos) de los chiquitos que hoy se encuentran en la cola, dentro del margen de error.

Veremos si tengo razón.

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