Partidos políticos guatemaltecos: Financiamiento e institucionalidad

2014, DISOP, Partidos políticos guatemalteco,  financiamiento e instricuionalidad

El estudio Partidos políticos guatemaltecos: Financiamiento e institucionalidad, elaborado en el Departamento de Investigaciones Sociopolíticas (DISOP) de ASIES,  analiza la relación entre las prácticas que conforman el modelo de financiamiento de los partidos políticos guatemaltecos y su nivel de institucionalidad, entendida como la interacción de tres variables: estabilidad en el tiempo, nivel de democracia interna, y autonomía con respecto a actores externos. Sobre la base de entrevistas a dirigentes partidarios nacionales y locales, se describen las prácticas de financiamiento partidario. Estas se analizan en torno a tres dimensiones: territorial, temporal e institucional. Se concluye que el modelo de financiamiento partidario favorece el desarrollo de partidos débiles y verticales, limitando su capacidad de estabilizar su presencia territorial y sus posibilidades de desarrollar procesos democráticos internos. Además, el modelo de financiamiento pone a los partidos en una posición de desventaja en su interacción frente a algunos financistas poderosos, afectando su autonomía. Finalmente, se recomiendan elementos a tomar en cuenta en una reforma al régimen de financiamiento partidario en Guatemala.

Puede descargar la investigación en los siguientes links:

Informe completo

Extracto

Anuncios

Financiamiento regulado, partidos fuertes

Foto: El Nuevo Diario, Nicaragua

Asíes presentó esta semana el estudio Partidos políticos guatemaltecos: financiamiento e institucionalidad. Dicho trabajo buscó conocer a fondo las prácticas reales por medio de las cuales los partidos políticos obtienen los recursos para realizar sus actividades, y señalar sus efectos sobre la institucionalidad de los partidos políticos. Particularmente, se estudió la manera en que el financiamiento afecta las posibilidades de los partidos de desarrollar procesos democráticos internos, mantenerse vigentes en el tiempo, y tomar decisiones de manera autónoma con respecto a grupos de presión e interés.

 Del estudio se deduce que durante la campaña electoral, los partidos se vuelven sumamente dependientes de unos pocos financistas externos, lo cual puede condicionar sus decisiones internas, como la selección de candidatos, o incluso sus decisiones de política pública.

 Además, los partidos políticos guatemaltecos priorizan y asignan más recursos a aquellas actividades con claros réditos electorales. Por ello, incluso en época no electoral, las actividades como la formación política o la elaboración de programas de gobierno no obtienen los recursos que se necesitan, fortaleciendo así el claro énfasis electoral de las organizaciones políticas guatemaltecas.

 La conclusión más importante es que, si bien la Ley Electoral y de Partidos Políticos establece que todas las contribuciones de campaña sean canalizadas a través de las organizaciones políticas, los financistas suelen entablar relaciones directas y personales con los dirigentes partidarios. Los partidos, encargados de rendir cuentas de su financiamiento ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE), suelen quedar excluidos de esta relación. Esta forma de financiarse produce partidos débiles y verticales, y dificulta el trabajo de fiscalización del Tribunal Supremo Electoral.

 Si se desea partidos más estables, democráticos y autónomos, se deben modificar las normas que rigen su financiamiento. Es necesario regular de manera más adecuada el uso de los medios de comunicación. Asimismo, se debe reglamentar el uso de la deuda política, para asegurar la disponibilidad de recursos de actividades formativas y programáticas. Finalmente, es crucial personalizar la rendición de cuentas, responsabilizando a candidatos y dirigentes locales ante el TSE, de la obtención de recursos para sus organizaciones.

Columna institucional de ASIES publicada en elPeriódico el 26 de noviembre de 2014

Transfuguismo en Guatemala, ¿un problema de democracia interna?

El colega @ivancarrera ha publicado en el blog PolíticaGT dos notas interesantes sobre el transfuguismo en Guatemala. En ambas menciona que, si bien hay estudios que han aportado al tema, las causas fundamentales del problema no han sido identificadas con claridad. El tema da para mucho, pero voy a aventurarme a explicarlo desde una perspectiva que –me parece- no ha sido tomada en cuenta en los estudios que conozco.

Se ha dicho que la Ley Electoral y de Partidos Políticos le da al Comité Ejecutivo Nacional, y en particular al Secretario General, poder casi absoluto sobre las decisiones del partido, incluida la nominación de candidatos. Como resultado, tenemos partidos verticales, incapaces de procesar adecuadamente los conflictos internos, que son naturales a todas las organizaciones, en particular las políticas. Me parece que es aquí donde está la causa fundamental del elevado transfuguismo en Guatemala: los conflictos intrapartidarios se convierten en disputas entre dos o más actores por el control del Comité Ejecutivo, resultando frecuentemente en que un ganador se lleve todo (el control del partido) y un perdedor salga hacia un partido existente, o una nueva organización.

Ejemplos abundan. Entre los más recientes está la salida de Roberto Alejos y un grupo de más o menos 12 diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), acontecido meses después de la conformación del Comité Ejecutivo Nacional, en el que se sabe la corriente liderada por Alejos obtuvo una representación casi nula. Una situación muy similar dio origen años atrás a la fundación del partido Libertad Democrática Renovada (LIDER), surgido también de una escisión de la UNE, liderada por el ahora ex candidato a presidente Manual Baldizón.

Sin embargo, posiblemente el caso más emblemático sea la salida de Oscar Berger del Partido de Avanzada Nacional (PAN) hace ya diez años. En esa ocasión, contrariando la regla general de los partidos políticos guatemaltecos, el PAN llevó a cabo un ejercicio democrático de elecciones primarias para nominar al candidato presidencial. La primaria fue ganada por Oscar Berger, pero el Comité Ejecutivo Nacional estaba controlado por un grupo de diputados distritales que gravitaba alrededor de Leonel López Rodas. Esto resultó en el irrespeto al resultado de las primarias, y la salida de Berger del PAN para ser nominado como candidato presidencial por la Gran Alianza Nacional (GANA), en ese entonces una coalición de tres partidos. Todo esto, amparado en la Ley Electoral. Prensa Libre cuenta estos sucesos con detalle en un artículo sobre el PAN.

En los tres casos vemos como los intereses de actores relevantes dentro del partido (individuos como Berger, Baldizón o Alejos, o las corrientes a las que representan) no encuentran espacio para sus intereses en la cúpula partidaria (el comité ejecutivo), y en consecuencia son expulsados –aunque no siempre de manera explícita- de la estructura partidaria para incorporarse a otra. Aunque en los casos mencionados los conflictos se dan a nivel de la estructura central del partido, es muy probable que el mismo patrón se reproduzca a nivel local. De ser así, la reducción del transfuguismo podría requerir de una revisión de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, particularmente en cuando a la de organización interna de los partidos.  Que siga el debate.

Esta entrada fue publicada, con algunas modificaciones de forma, en el EditorialGT.