Prioridades de la reforma electoral (final)

Image

Imagen tomada de larioja.com

 

En las últimas semanas he comentado sobre la necesidad de reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos, especificando que hay dos ámbitos que deben ser prioritarios: democracia interna y financiamiento partidario. La semana pasada abordé el problema de la democracia interna y esta semana tocaré de manera breve el financiamiento de campaña política.

Sobre el financiamiento de campaña abundan rumores y especulación, en parte por la falta de transparencia con que los partidos políticos manejan sus finanzas. Sin embargo, es sabido que el acceso a financiamiento condiciona los resultados electorales, y esto ocurre en todo el mundo. Organizarse para hacer política tiene un costo.

No obstante, en Guatemala el acceso a recursos ha creado tal distorsión en el sistema político, a que partidos con un mínimo de organización se “inflan” con plata, obteniendo resultados electorales que no guardan proporción con su presencia territorial, de la que depende, como mencioné en la columna anterior, su nivel de democracia interna. Tenemos partidos que no representan a bases amplias de ciudadanos, sino a unos cuantos financistas poderosos.

La propuesta más interesante para resolver esta situación es limitar drásticamente (o prohibir) el financiamiento privado a los partidos, y suplirlo con dinero público, que sería otorgado con criterios definidos técnicamente, a partir del tamaño de cada organización y su extensión territorial. Así se incentivaría a los partidos para ampliar sus bases y ser más representativos. Esto también requiere reformas que transparenten las finanzas de los partidos políticos.

Estas propuestas son sencillas, pero su implementación requiere de enorme voluntad política, especialmente de actores no partidarios, la ciudadanía en general y de sociedad civil organizada. La pregunta es si estos actores están en disposición de esforzarse para tener una mejor democracia.

Publicada en el Diario de Centroamérica, el 23 de julio de 2013

Prioridades de la reforma electoral (II)

El financianciamiento privado actúa en contra de la democracia partidaria

El presidente Otto Pérez Molina anunció hace algunos días su respaldo a una eventual reforma electoral. Sin embargo, congruente con lo propuesto en su iniciativa de reforma constitucional, se enfoca en un tema poco relevante: la reducción del número de diputados. Aunque dicha propuesta es popular, no cuenta con respaldo técnico, y se desconoce qué efecto real tendría en el sistema político guatemalteco. Como mencioné la semana pasada, las reformas que podrían mejorar la calidad de la representación política en Guatemala tienen que ver con el financiamiento partidario, la organización interna de los partidos, y la capacidad del TSE de fiscalizar y controlarlos.

Para cumplir efectivamente su función de agregación y representación, es necesario que los partidos políticos se organicen democráticamente. Actualmente la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) otorga una capacidad de maniobra desproporcionada al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y al Secretario General, por lo que las decisiones en los partidos tienden a tomarse “de arriba hacia abajo”, de manera autoritaria, y no “de abajo hacia arriba”, de manera democrática. Esta es una de las causas principales de la fragmentación del sistema de partidos en Guatemala: Cuando un dirigente no ve sus intereses representados en el CEN, es común que deje el partido para formar (o adquirir) otro. Esta fragmentación es una de las causas de que en Guatemala haya un crecimiento descomunal en el número de organizaciones, que confunde y hastía a la ciudadanía, y desfigura la función representativa de los partidos. La ausencia de democracia interna también es causa de que los partidos sean presa fácil de grupos corporativos y mafiosos que, a través del financiamiento de campañas, convierten la política en un oscuro negocio.

Por esto, la próxima semana abordaré algunas iniciativas que buscan democratizar los partidos en Guatemala.

Publicada en el Diario de Centroamérica el 26 de junio de 2013

Prioridades de la reforma electoral

Image

Foto tomada, sin permiso, de Radio Nederland

Es sabido que existe una creciente insatisfacción de la ciudadanía guatemalteca con el desempeño de sus partidos políticos. Lo que muchos no conocen es que, finalizado el proceso electoral de 2011, diversas organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas iniciaron procesos simultáneos de reflexión acerca del régimen electoral y el sistema de partidos políticos. A la discusión se sumaron miembros de algunos partidos políticos, particularmente aquellos con representación en la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso de la República. El resultado es contar con varias propuestas diferentes de reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP).

La reforma a la LEPP no es por sí sola una solución a problema alguno en Guatemala. Lo que esta reforma permitirá, de lograrse, es que nuestro país cuente con un espacio adecuado para la discusión de los complejos problemas que atraviesa. Dicho espacio lo constituiría un sistema de partidos políticos funcional y eficaz, en donde las distintas expresiones políticas existentes encuentren un espacio para sus demandas, necesidades e inquietudes.

Es por esto que todos los actores legítimos de la sociedad, especialmente aquellos actualmente excluidos del debate político, sean cual fueren sus intereses particulares, deben tener esta reforma como un objetivo político común.

Aunque provenientes de actores distintos, la mayoría de propuestas existentes coincide en la necesidad de mejorar tres aspectos del sistema: El financiamiento y el gasto de los partidos, sus fuentes y controles; los procesos internos de los partidos, sus mecanismos de toma de decisión y sus procedimientos para nombrar autoridades y nominar candidatos; y el desempeño del órgano electoral, su capacidad de control y fiscalización. Para contribuir a esta discusión, en las próximas semanas ahondaré en cada uno de los aspectos mencionados.

Publicado en el Diario de Centroamérica, 19 de junio de 2013