Corte de Constitucionalidad

Foto: Emisoras Unidas

Foto: Emisoras Unidas

Nuestra transición a la democracia, en medio de la desconfianza entre los distintos actores de la sociedad, dio lugar a instituciones novedosas. Algunas, como las comisiones de postulación, aunque funcionales en su momento, a la postre han tenido resultados menos que deseables. Otras, como la Corte de Constitucionalidad, aunque tienen evidentes problemas, han resultado claves para la preservación de la –aún hoy- frágil democracia.

Aunque a muchos abogados les pueda parar el pelo la afirmación, lo que hace útil a la CC es que es una corte eminentemente política. Su función es el resguardo de un texto que, más que jurídico, es político. La Constitución Política de la República de Guatemala es un acuerdo entre los actores relevantes de la sociedad del momento en que se creó, y su aplicación concreta sigue dependiendo de la estructura política a la que busca regular.

De aquí que, más que una instancia para corregir actuaciones de jueces equivocados (cosa que también hace), la CC es un árbitro de las relaciones entre los poderes del Estado. Su autoridad ha servido para dar salidas institucionales a crisis aparentemente irresolubles: El autogolpe de Serrano, el necesario reemplazo de un Fiscal General poco creíble, la crisis derivada del caso Rosenberg y el intento de inscribirse como candidata de la esposa del Presidente, que había sido aprobado ya por la Corte Suprema de Justicia. Errores como la inscripción de Ríos Montt como candidato presidencial no opacan el hecho de que la CC ha sido la mano que saca a la institucionalidad democrática del pantano, cuando el fango le llega al cuello.

Hoy les toca de nuevo. El asalto al Organismo Judicial por parte de las mafias y algunos miembros del Ejecutivo es evitable con una actuación ética y decidida de la Corte de Constitucionalidad. ¿Están los magistrados dispuestos a asumir esa responsabilidad?

Columna publicada en Diario Digital el 7 de octubre de 2014

Las comisiones de postulación y la sociedad tradicional

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Foto tomada de Soy 502.

Guatemala es hoy, como al momento de la instalación de la democracia electoral, en 1985, una sociedad en transición. Aceptada internacionalmente como un país democrático (le llamamos “democracia defectuosa”), e inserto en el contexto del capitalismo global (aunque muchos afirmen que tiene rasgos mercantilistas o feudales). Guatemala aspira a ser moderna, pero es en realidad muy tradicional, y esto se refleja en la política, las políticas y la legislación. Las comisiones de postulación son un caso para estudiar.

Su diseño en 1985 asignaba un rol preponderante a los gremios profesionales y a la academia, ambos dominados por vacas sagradas, que en base a su conocimiento de la cosa pública podrían separar el trigo de la cizaña y postular a los profesionales más aptos e idóneos para el ejercicio de la función pública. Treinta años más tarde, el sistema es cuestionado y se propone “modernizarlo”, dotando de apariencia objetiva a los procesos de postulación.

Esta superficie objetiva, concretada en la tabla de gradación es hoy el centro de una disputa multipolar entre actores de signo diverso, algunos más legítimos que otros. No obstante, muy poco de lo que ocurre en el seno de las comisiones de postulación pasa por la superficie. Buena parte de los problemas están relacionados con su carácter tradicionalista, por naturaleza propenso a la exclusión y a la opacidad. Sin embargo, cambiar este problema, el de fondo, requiere tiempo y esfuerzo que nadie parece dispuesto a invertir.

Columna publicada en Diario Digital el 12 de agosto de 2014

Elegir a los mejores

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Foto: Prensa Libre

 

El modelo de Comisiones de Postulación, establecido por los constituyentes para la elección de diversos cargos públicos, ha sido cuestionado por privilegiar la discrecionalidad de los electores. De esta cuenta, la Ley de Comisiones de Postulación, aprobada en 2009, exige a los miembros de dichas comisiones a apoyarse en el uso de tablas de gradación que permitan calificar a los aspirantes de manera objetiva. No obstante, usualmente las tablas se utilizan únicamente como referencia, y no tienen valor en el momento de la votación.

En respuesta a esta situación, la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies) desarrolló durante el año pasado una propuesta para la utilización de un sistema de voto preferencial en la elección de la nómina de candidatos que las comisiones deben postular. Dicho sistema, conocido como el Conteo de Borda, tiene la ventaja de privilegiar el consenso y limitar la discrecionalidad. Consiste en que los postuladores, en lugar de votar para elegir a cada uno de los integrantes de la nómina que deben entregar al órgano elector (el Congreso o el Presidente de la República), ordenen a los aspirantes según su preferencia. Cada aspirante obtiene un punteo en función de su posición en la lista, que a la vez se pondera con los criterios establecidos en la tabla de gradación.

Usar el Conteo de Borda limitaría la exposición de los aspirantes a la descalificación pública, y de esta forma contribuiría a que  los mejores profesionales presenten sus candidaturas a los cargos referidos sin temor.  Así mismo, la vinculación entre la votación y el punteo en la tabla de gradación asegura un grado significativo de objetividad, sin menoscabo del ejercicio del juicio del postulador, base del sistema establecido en la Constitución. Esto resultaría en la nominación de los mejores aspirantes. Como beneficio adicional, este sistema permite votaciones más rápidas y sencillas, facilitando cumplir con los plazos de ley.

Para que el Conteo de Borda se utilice en todas las elecciones de segundo grado, sería conveniente reformar la Ley de Comisiones de Postulación y la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Sin embargo, cada Comisión puede utilizar este sistema de votación si los miembros así lo acuerdan.

La Comisión que integrará la nómina de candidatos al TSE ya considera, tras resolver algunas dudas,  utilizar este método. Asies está en disposición de asistir a ésta y las demás comisiones en su implementación.

 

Columna institucional de ASIES publicada el 30 de enero de 2013 en El Periódico.